
Todos conocemos el concepto de violencia familiar, al que ahora se pretende denominar como violencia de de género; lo que tiene una cierta lógica ya que si bien el hombre puede ser víctima de la violencia a manos de la mujer, ocurre que el varón ante tal situación, es impulsado por su virilidad a retirarse del hogar para luego poner el ajuste de los Derechos en manos de un Abogado que lidie con esa fémina sobre tenencia de hijos, régimen de visitas, cuota alimentaria, división de bienes gananciales o societarios, etc. Es decir, que ese tipo de agresión no tiende en lo general a perdurar en el tiempo lo suficiente como para tener por resultado la muerte del varón.
En cambio la mujer es tan “ recelosa “ de la separación, que llega en ocasiones a preferir la muerte antes que sufrir el divorcio.
En muchos casos personas que solidariamente intentan interponerse entre el golpeador y la mujer que está siendo víctima de una golpiza en la vía pública, son repelidas por el hombre y por la propia mujer golpeada que arremete con furia contra quien percibe como una amenaza para su pareja.
Es habitual que ante la intervención policial por denuncia de vecinos en esos casos, la mujer con evidentes signos de maltrato, también salga a defender al hombre diciendo como lo registraron recientemente las cámaras de televisión: - es que llegó borracho, me pegó, me violó, pero no se lo lleven porque después se le pasa …
Lo que me dice la experiencia profesional, es que en realidad “ después no se le pasa “, el golpeador habitual nunca va a dejar de ser golpeador.
Distinto es el caso del incidente doméstico; por ejemplo tuve éxito en la defensa de un hombre que había agredido a su mujer delante de testigos, ya que esta por celos de que el tipo había llegado a la casa a comer imprevistamente con amigos, comenzó tratándolo mal y terminó acusándolo de impotente y cornudo con el objeto de humillarlo delante de sus propios amigos. En ese caso se consideró que la agresión fue recíproca por aquello que decía mi abuelita: “ la lengua hiere más que los puñales”; es decir que en ese caso puntual la propia mujer buscó el resultado de la reacción agresiva por parte del varón, provocándolo mediante una dura agresión verbal.

Pero el problema medular en este tema, es la resistencia extrema de la mujer al divorcio o separación; nadie quiere convertirse en una “ mujer descasada” aunque estemos en el Siglo XXI ; en el Mundo Occidental y en el marco de una Sociedad Progresista de izquierda.
Cuenta la Leyenda que la derogación de la Ley de Divorcio vigente durante el Nacional y Popular Gobierno del Presidente Juan Domingo Perón, fue a causa de la presión que ejercieron las esposas de los militares golpistas sobre estos ; produciendo un dañino retroceso Jurídico en perjuicio de toda la Sociedad.
Recuerdo que a la hora del debate de la Ley de Divorcio actual, las peores enemigas de ese avance eran las propias Profesoras de Derecho que decían que con esa ley se le facilitaría al varón la “ poligamia sucesiva “.
De todas maneras, estoy en el absoluto convencimiento que ante el hombre violento golpeador habitual, la única salida para la mujer es la separación y que una vez instalada en lugar seguro, de “ acomodar los tantos” , nos ocuparemos los Abogados.