

La vejez y la muerte son como la lluvia, cuando cae nos moja a todos, sin discriminar entre negros o blancos; pobres o poderosos.
Ha quedado en el pasado la idea de que la vejez es un ciclo natural de la vida. Los modernos adelantos científicos, han demostrado el hecho de que la vejez no es más que una enfermedad, que lleva indefectiblemente a la decadencia humana y sin cura conocida hasta el momento a la muerte.
La muerte durante la historia humana ha sido tomada con resignación por las distintas culturas, y la vejez ha sido erróneamente considerada como el vehículo natural hacia la muerte en cuestión.
La biología y la ciencia médica, han evolucionado de tal manera que se encuentran en gestación tratamientos eficaces para curar definitivamente la enfermedad de la vejez, más cuando se trata de una enfermedad de evolución lenta y penosa, que deteriora las capacidades psíquicas y físicas del ser humano, quien va perdiendo progresivamente su memoria, destreza, habilidad, fuerza, tersura de la piel, y sus órganos empiezan a fallar, hasta culminar en la muerte.
LOS ASPIRANTES A INMORTALES:
1º) EL BOSTONIANO: En Boston, Estados Unidos de América, el multimillonario Kurzweil Reycos, dice que envejecer es perder habilidades, sexualidad, hemos racionalizado la muerte por no tener más remedio y el DR. TERRI GROSSMAN lo ayuda a vivir hasta que llegue la Revolución Genética, ya que coincide con su paciente en que la vejez y la muerte en cualquier etapa de la vida es una calimidad, por ello, tiene un plan para ayudar a su paciente a sobrevivir 10 años, que es el tiempo que estiman en que llegará la esperada Revolución de la Vida, la legendaria Fuente de la Juventud.
2º) EL ESPAÑOL: Pero como por ahora todo indica que cuando uno muere, se muere, cientos de españoles pagan por la esperanza de resucitar y/o inmortalizarse.
Andrés Albarrán está dispuesto a hacerlo, y no es el único. En España un centenar de personas, agrupadas en torno a la Sociedad Española de Criogenización (SEC) que él preside, se han propuesto vivir jóvenes por siempre. Aunque para ello tengan que aflojar el bolsillo, superar las trabas legales y obviar el escepticismo científico y social.
Funcionario e industrial, Albarrán tiene 72 años y una lógica impecable: "Si a una persona al morir se la incinera o se la entierra, las posibilidades de volver a la vida son cero. Con la criogenización son cero coma... y todos los ceros más que usted quiera, pero al final aparece un uno". Así que, ante una legislación que impide en España someterse a este proceso, él tiene previsto pasar largas temporadas en Estados Unidos de América, en un lugar próximo a un centro especializado en criónica. Para Albarrán es como jugar a la lotería: "Antes del sorteo todos pensamos que nos va a tocar el gordo y esos días de ilusión valen más que el dinero pagado por el décimo. Con la criogenización pasa algo parecido". Pero, ¿qué probabilidades reales cree que existen de que, en el futuro, lo puedan volver a la vida?: "Desde el punto de vista científico yo creo que un 100 por ciento. Además, los últimos avances ratifican nuestras esperanzas", asegura.
No le falta razón: la posibilidad reciente de conservar óvulos humanos en frío sin que pierdan ninguno de sus valores vitales es un ejemplo al que recurren con frecuencia. Y, además, están las enormes expectativas creadas por nuevas ciencias como la nanotecnología, que permiten aventurar que en un futuro muy próximo hasta sería posible la reconstrucción del ADN dañado en el proceso de criopreservación. De forma que esta atmósfera de optimismo respecto a la capacidad de la ciencia futura es lo que da alas al viejo sueño humano de esquivar a la muerte. Y lograr la inmortalidad, abrevando en la Fuente de la Eterna Juventud.
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