domingo, 19 de abril de 2009

INSEGURIDAD E INJUSTICIA FACILITAN EL INGRESO A LA " CARRERA CRIMINAL "


"El Caso: “ Pablo Noris y Oscar Villarreal “, víctimas primero de la inseguridad de una delincuencia despiadada, que los intenta privar hasta de sus propias herramientas de trabaja para sus subsistencia, y luego víctimas de nuevo a manos de la injusticia de una burocracia judicial que los condena a 11 años de cárcel por el solo hecho de ser personas de bien que se atrevieron a recuperar los bienes que los criminales le habían robado, ante la impotencia que les generó el hecho de que la policía no quiso tomar intervención para devolverles esos objetos robados y que eran un freezer, una máquina de cortar fiambres, y muchas otras herramientas de trabajo de su negocio de fiambrería en el conurbano bonaerense, demuestra por que día a día son más las personas de todas las edades que ingresan a la delincuencia.Hoy somos víctimas nuevamente del oportunismo de los políticos que saben que el miedo es una fuente de votos. Y adoptan el método más rápido y menos complicado de ganarse adhesiones: aumentar el temor y proponer una «mano dura» con los supuestos causantes de la inseguridad, que son las personas de bien con " la osadía " de resistirse al crímen.Pero olvidan que la Función de Seguridad que tiene el estado es subsidiaria del derecho inclaudicado de los particulares a brindarse su propia defensa y seguridad, mediante el instituto legal de la Legítima Defensa y por otra parte en este caso de las facultades de policía de los particulares, cuando los criminales están escapando con las cosas robadas en su poder.Sobre la Legítima Defensa y las facultades de policía de los particulares, pueden leer todo en la obra " Derecho de Armas en Legítima Defensa " en este mismo blog.Ni la legítima defensa ni las facultades de policía de los particulares constituyen ningún supuesto de justicia por mano propia, sino que son actos que cuentan con especial tutela jurídica Constitucional y Legislativa.La utopía, el ideal que se persigue al delegar en el Estado algunas de las funciones de seguridad, es que cuando alguien es víctima de una agresión, allí esté la fuerza pública para auxiliarlo.Pero esa utopía difícilmente ocurre en la realidad Esto significa que el Estado no es Dios, y por lo tanto no goza de la virtud Divina de la omnipresencia, entonces a diferencia de Dios el Estado no puede estar en todo momento y en todo lugar al mismo tiempo, y posiblemente justo cuando la víctima de la agresión necesite de la presencia policial del Estado, el Estado no esté, como ocurrió en este caso donde la policía no estuvo para evitar el robo e incluso para peor ni siquiera se dignó a proceder a despojar a los asaltantes de los bienes robados, dejando a esos trabajadores privados de sus herramientas en estado de indefensión ante el robo que estaban sufriendo.Y para colmo de males, para esos fiambreros, por cuestiones ideológicas ajenas a ellos, y que responden a un fanatismo fundamentalista al estilo Talibán, fuera de toda lógica, se pretende torcer la espada de la justicia en contra de los propios inocentes trabajadores a los que paradójicamente la justicia debería defenderlos los condena, beneficiando de esa manera la proliferación de delincuentes de toda calaña que crecen al amparo de ese tipo de injusticias, lo que los hace sentirse seguros ( también paradójicamente la seguridad solo funciona para los asaltantes ) en su carrera delictiva en ascenso; ello explica el por que todos los días son más los que ingresan a la " carrera criminal ".

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